El nacimiento de un buen "quote"

Algo en particular tienen los nacimientos de los niños de personalidades famosas que, al lector, nos fascina leer y ver. Queremos ver fotos, saber todos los detalles del parto, cuándo y dónde fue el alumbramiento, si fue natural, si fue cesárea, a quién se parece, si es lindo, si tiene mucho pelo. Queremos sentir esa emoción. En fin, es uno de esos placeres que más nos gusta y entretiene ver en los medios de comunicación. 

Todos los días nacen millones y millones de bebés y, en efecto, debe ser un momento especial para cualquier madre y padre que está por ver a su criatura nacer. Y ese sentimiento debe duplicarse cuando es un bebé de una persona conocida pues, técnicamente, esa experiencia no solo se concentra a un entorno familiar, sino a un momento a ser compartido con muchas personas. 

Recientemente, una reconocida pareja (a quienes aprecio muchísimo, especialmente a ella), anunció el nacimiento de su hija y mediante un comunicado de prensa compartieron los detalles del parto y la emoción que los embargaba por tal suceso:  

“Estamos extremadamente felices. Ha sido un momento maravilloso y una bendición para nuestra familia“, expresó el matrimonio en un comunicado de prensa junto a los detalles básicos de la recién nacida: peso, estatura y el hospital donde nació.


Hay dos tipos de citas directas (“quotes”): aquellas que convencen con datos y hechos y aquellas que revelan una emoción a un hecho. 

Los reporteros, y lectores, prefieren un dato emotivo a un hecho. Siempre. En cualquier historia o hasta en un comunicado de prensa, siempre la información específica será provista. Pero el entrevistado es el que añadirá el sentimiento a esa información. 

Por eso, cuando el entrevistado o esa cita directa sea una aburrida o sosa, la historia no tendrá ningún atractivo y eso no hará nada, pero absolutamente nada, para resaltar una imagen.

La meta de cualquier entrevista es capturar emoción. Una historia con declaraciones aburridas es como un arroz sin sal. Y el propósito es que el entrevistado sea el condimento de ese plato principal. 

No hay que ser madre para saber que un parto debe ser una experiencia maravillosa y que la familia completa debe estar feliz. Si no hubiera sido así, no hubieran hecho un comunicado de prensa para compartir tal noticia con el público. ¿O sí? Dudo mucho que alguien hubiera querido compartir que un embarazo fue el momento más infeliz de toda su vida y que con la llegada de un nuevo bebé la familia está en depresión y molesta. No creo. 

Sin embargo, sí hubiera sido muy atractivo, diferente pero sobretodo emocionante, haber leído, en esta ocasión, una declaración como: “Luego de 39 semanas de embarazo, siete largas horas de fuertes dolores y contracciones en el hospital, y a mi esposo a mi lado, secándome el sudor de la frente tras cada fuerza que hacía, llegó mi hija a las 8:00 de la mañana y fue en ese instante en que mi otro hijo nos dijo: “mami, dejamos de ser tres para convertirnos en cuatro”

De seguro con una declaración así, hubiéramos visto la noticia en portada al siguiente día con un título como: “Fulano le seca el sudor a fulana durante el nacimiento de su hija” o “Tarda siete horas en llegar al mundo Mengana“. 

El punto es que la parte más convincente de una historia es la de expresar pura emoción humana. Declaraciones sin emoción no levantarán el interés del reportero, mucho menos del público. 

¿Por qué es tan difícil darle al periodista lo que él verdaderamente quiere? Porque la reacción natural es irnos con declaraciones seguras, conservadores y aburridas. Y por eso mismo es que dejamos escapar la humanidad en cada oportunidad. Piensan que lo más importante es lucir que está todo bajo control. En su obsesión por lucir así es que se sacrifica la parte más crítica del mensaje que es la emoción. 

¿Qué es irse a la segura? Declaraciones como estas: 

  • “Estamos bien contentos por este reconocimiento”
  • “Es un orgullo para nosotros en la compañía…”
  • “Estamos bien triste por su partida. Qué en Paz descanse”
  • “Gracias a Dios que me recuperé de esta enfermedad”


En resumen, no es lo que digas, es cómo lo digas. Si el propósito es lograr un buen ‘publicity‘, expresa con sentimientos, con el corazón y no necesariamente con los hechos y datos, mucho menos con clichés.

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