Integración de hamburger y carro

Las integraciones de productos son un área de oportunidad en las relaciones públicas que pueden ayudar al posicionamiento de la marca de un producto o servicio que representemos. Usualmente se utilizan en esfuerzos para televisión y radio y, en muchas ocasiones, son gestionadas por una agencia de publicidad pues éstas son pagadas pero, en algunos casos, el profesional de relaciones públicas puede dar apoyo en el desarrollo, la creatividad y el concepto de la integración. 

 
Estas integraciones son muy costosas, y una de solo 30 segundos puede superar hasta los $8,000 a $10,000 en televisión, por lo que no es tarea fácil, que luego de aprobarlas, no verse en la tentación de hacer una integración de producto sumamente llamativa y exagerada. A fin de cuentas, queremos sacarle provecho a la inversión, que el cliente se vea en la televisión o se escuche en la radio, que el portavoz del producto lo repita cuantas veces sea posible y que las imágenes presente el logo una y otra vez. Queremos escudriñar, en solo 30 segundos, la mayor cantidad de información y de presencia que sea posible. 
 
Sin embargo, este tipo de integraciones tan exageradas puede resultar en un desperdicio de dinero pues terminan siendo como una mofa o hasta ridiculez al producto o servicio que queremos dar a conocer. Peor resulta que se escojan personas para hablar del producto o servicio que no tienen la más mínima experiencia de fungir como portavoces. Ni hablar de que, en ocasiones, no cuentan ni con un buen libreto. 
 
Ese es el caso de las integraciones que vemos todos los lunes en el programa Idol Puerto Rico. Es una pena que no aprovechen que son jóvenes comenzando en este mundo del entretenmiento para que actúen lo más natural posible al momento de anunciar el nuevo Whopper de Burger King o el último modelo de la Ford.
 
No debe ser tan complicado anunciar lo delicioso que puede saber el nuevo hamburger o lo divino que sería conducir el nuevo carro sin que se vea tan mal actuado o atosigando al televidente de la manera más exageradamente posible. Ser portavoz de un producto o servicio no lo hace cualquiera y el que no lo domina bien, necesita de mucha práctica o si no hay alternativas el público lo que querrá ver es una actuación común y corriente, claro está, sin desvirtuar el mensaje y el objetivo del mismo. 
 
Sí, es posible trabajar este esfuerzo de una manera más natural en la que el televidente o radioescucha se sienta que le hablan o le sugieren algo normal. Que no provoque la burla y la comedia y no termine siendo un “target” para destruir en las redes sociales. 
 
Promo Ford en Idol PR:
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