El peligro del texteo

Un error lo comete cualquiera. Y de esos errores se aprende. Pero hay errores que sí se pueden evitar.

Ese fue el caso de la directora de prensa del Departamento de Educación, Cossette Donalds Brown, quien envió, a través de un mensaje de texto, una información incorrecta a los medios de comunicación sobre la cantidad de padres que visitaron los planteles escolares previo al inicio del año escolar 2013-2014. 

Y fue un simple cero el error de miles. 

Resulta que Donalds Brown envió por mensaje de texto a varios periodistas, que habían sido 18,150 los padres que asistieron a las escuelas en respuesta a la orden ejecutiva del Gobernador, con la que se intenta que los padres tomen mayor responsabilidad en la vida escolar de sus vástagos. 

La noticia publicó hoy en El Nuevo Día con el título “Pocos padres responden”. El tema fue discusión en programas mañaneros criticando la responsabilidad de los padres y también como una situación negativa para el gobernador Alejandro García Padilla pues, según ese número, eso representaba ser apenas 12 padres que visitaron cada uno de los planteles que conforma el sistema de educación pública. 

No obstante, hoy se informó que la Directora de Prensa se había equivocado en la información que había enviado por mensaje de texto. Y en vez de ser 18,150 padres, habían sido 180,150 padres los que habían asistido ayer a las escuelas a firmar el compromiso. 

“Me comí un cero”, dijo Donalds Brown al explicar el error.  

El celular es, hoy en día, la herramienta de comunicación más importante para los que practicamos la profesión de las relaciones públicas u oficiales de prensa. Desde un mismo aparato podemos mantenernos conectados a las cuentas de correos electrónicos, los medios sociales y mensajes de texto. 

Son tantas las solicitudes, información y respuestas que tenemos que dar a diario que, en ocasiones, enviar mensajes de textos puede resultar ser la manera más efectiva para poder cumplir con tanto y con todos. 

Sin embargo, el mensaje de texto nos puede llevar a cometer errores tan peligrosos como el que sufrió hoy la colega. 

Como estrategas de comunicación, hay que saber identificar cuáles son las situaciones que ameritan el uso de un mensaje de texto. Funciona para notificar que está ocupado; que devolverá la llamada próximamente; confirmar o cancelar alguna reunión, etc. 

No obstante, el mensaje de texto para enviar informaciones oficiales o confidenciales, es un peligro. Puede filtrarse información a otras personas a las cuales no se debe; puede no llegar el mensaje completo (hay sistemas operativos móviles que, en ocasiones, no son compatibles el uno con el otro); tener errores ortográficos (y eso hace lucir muy, muy mal); omitir alguna información, entre otras situaciones. 

Pero lo más importante es que un mensaje de texto jamás debe sustituir una de las reglas básicas de la profesión que es desarrollar y mantener una relación con los medios de la manera más tradicional posible. 

Ya sea por teléfono o en persona, el periodista siempre agradecerá poder escuchar su voz, ser escuchado y tener una relación más personal que no sea siempre a través de un aparato electrónico.


http://www.elnuevodia.com/educacionadmiteerrorencifradepadresquevisitaronescuelas-1567141.html

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